La receta comunista en América Latina, por Albern Mendoza

Radiografía política de América Latina – Parte 1

Desde la revolución Cubana con los casi 60 años de los Castro en el poder, Venezuela con los 20 de Chávez y Maduro, pasando por la Argentina con los 12 de los Kirchner y hasta 11 años de Ortega en Nicaragua, la izquierda latinoamericana ha colocado en el escenario de la región a Bachelet en Chile, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Lula y Dilma en Brasil, entre otros más que destacan. Hasta ahora pareciera que solo han fallado en los intentos de Colombia y México.

Con el soporte económico del barril petrolero de Venezuela, Latinoamérica se convirtió en el nicho más provechoso del mundo para la izquierda. Una izquierda que dejaba cualquier intento de lucha armada, para llegar al poder y usar la democracia como un juguete más. Llenaron nuestra región de populismo, hambre y miseria. Su ideología y sus promesas electorales llegaron hasta el día que se dieron cuenta de los beneficios del poder. Corrupción y más corrupción, la izquierda latinoamericana se convirtió en su propio antagonista ideológico.

Hoy pareciera que todo revienta como hace años se predecía, sin duda alguna culmina un ciclo de aparentes cifras de éxito en la mayoría de los países, pero que deja la tarea pendiente del progreso y desarrollo para quienes hoy comienzan a asumir el poder. Con 30 millones “menos pobres” que, al inicio de su Gobierno, hoy Lula se encuentra tras las rejas como uno de los mayores implicados del escándalo de Odebrecht, muy similar al caso de Humala en Perú, o como Cristina y Correa, ambos se encuentran actualmente bajo investigación por casos de corrupción. Ciertamente a medida que la izquierda vaya abandonando el barco, seguiremos obteniendo mayor información sobre el tamaño del desastre de los políticos que “vendieron su alma al diablo”.

Sin duda alguna, la receta comunista parece estar presente en la mayoría de los países de nuestra América Latina: El interés de seguir en el poder aún cuando las constituciones locales no establecen lo anterior, absorber a todo el Estado en una sola persona, censurar y atacar a los medios de comunicación locales atentando así contra la libertad de expresión, violencia de Estado a quienes se oponen a sus formas de gobernar, atacando así el derecho a la protesta pacífica, elecciones con claras ventajas en los candidatos oficiales, asedio y persecución a sus contrincantes políticos, secuestro de las instituciones públicas y sin duda alguna, la favorita de todos: usar el populismo y la ignorancia como las armas con mayor efectividad para dominar a una sociedad latinoamericana sedienta de justicia.

Después de un 2017 en Venezuela con más de 4 meses de protestas y con un saldo de 120 asesinados, miles de heridos y detenidos, a diario la dosis de comunismo trae consigo la muerte de decenas de personas por falta de una buena alimentación, salud o servicios básicos.

Hoy en Nicaragua pareciera haber otro gobierno dispuesto a lo que sea para no perdonarle a quienes hoy salen a las calles el hecho de “perturbar su tranquilidad”. Dignas actuaciones de un dictador que se ha hecho de una residencia a costa de la manipulación, las trampas y sin duda alguna del miedo. Los acuerdos de Ortega con los empresarios llegaron a un punto de quiebre tras su brutal actuación, una oposición disminuida y dividida frente a la maquinaria oficial, ha hecho que quienes hoy lleven la batuta del “diálogo” sean los empresarios que han trabajado de la mano con el dictador durante los últimos años.

La receta de los comunistas en Latinoamérica está más que reflejada en la oposición que tiene cada país. Pareciera que aún no entienden la estrategia de destrucción de los comunistas populistas disfrazados de demócratas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *