Carta abierta a Sergio Fajardo, por Juan Carlos Araujo S.

Querido profesor

Sí, fue un revés duro. El domingo, lleno de esperanzas, vi ese primer boletín donde su propuesta estaba a un paso de la segunda vuelta… sólo para, horas más tarde, terminar afuera por un muy estrecho margen. Habiendo vivido eso un par de veces en nuestras latitudes podemos decir con certeza que sabemos cómo se siente… y sería redundante intentar describir las emociones en estas líneas, pues, no es para eso que le escribo.

También sabemos que el mensaje de la educación no es un mensaje de fácil venta, no es una panacea ni una fórmula mágica. No es “sexy” como la promesa de un Estado todopoderoso que ofrece todo a cambio de nada. No es un camino fácil como el culpar al otro de los males que unos viven o señalar al otro como causa de los temores de unos.

El mensaje de la educación es una cosa radicalmente diferente a todo sobre lo que se ha construido tradicionalmente la política en nuestra región. Es ese sendero poco transitado, casi sin pavimento, que no te ahorra camino, pero hace que el viaje sea una aventura. La educación transforma desde adentro, lenta, pero permanentemente. No se supone que sea fácil, pero es el camino correcto y, sin duda alguna, lo que necesitamos en América Latina para desterrar el populismo, la tiranía y el atraso de nuestras naciones.

Le cuento que nuestro movimiento nació en la adversidad: La Parroquia 23 de Enero de Caracas, sitio icónico del chavismo y centro de operaciones de los llamados “Colectivos” (una suerte de grupos paramilitares con patente de corso emitida desde el Gobierno). Desde ahí impulsamos la candidatura del profesor Ecarri para las elecciones parlamentarias de 2010. Todas las encuestas daban al candidato oficialista como ganador por un amplio margen. La sorpresa: El mensaje de la educación llegó a la clase media popular, profesionales, trabajadores y, sobre todo, profesores; con eso casi tuvimos una victoria electoral, pero nos hicieron trampa en dos centros de votación y quedamos atrás por 1% de los votos… pero seguimos adelante. Hoy estamos construyendo un movimiento nacional, poco a poco, pero sin detenernos.

Le insisto, querido profesor, sabemos que no es un camino fácil. Por eso le pido, desde nuestra contrariada Venezuela, que siga adelante. Lo ocurrido el domingo fue un revés, no una derrota. Una derrota sería que usted y su equipo se rindieran en este momento. Una derrota sería que las únicas voces que se escuchen en Colombia sean las del miedo y el resentimiento, que la única vía para nuestra hermana República sea la polarización. Créame, profe, sabemos que ese camino no conduce a ninguna parte.

Si bien su candidatura no está ya en el mapa, es el momento perfecto para que ponga sus propuestas sobre la mesa. Hable de la Colombia más allá del 2030, de los retos que, como sociedad, se tienen que asumir de cara al Siglo XXI, de la América Latina que podemos ser más allá de las barreras que los politiqueros quieren poner entre nosotros para mantener una ínfima cuota de poder. Para Venezuela el reto es complejo, pues pasa por reinventarnos como país de cara al fin de la era petrolera; para Colombia, el reto es superar el pasado y el presente para ser un solo país de cara al futuro. No es el momento para que la voz de la Colombia educada se apague, al contrario, es la hora de hablar más fuerte.

Querido profesor, es el momento de marcar, de una vez por todas, una diferencia en la política de la región. No se trata de endosar su apoyo a uno u otro candidato, se trata de hacer que los candidatos incorporen el mensaje de la educación y lo traduzcan en políticas públicas que incluyan a todos los colombianos. Lo sabemos, profe, con educación se puede.

Aún así, la transformación del quehacer político va mucho más allá de la próxima elección pues, como afirmó Winston Churchill, es para las próximas generaciones que estamos trabajando. Por eso me tomo el atrevimiento de invitarle a asumir un modelo de acción permanente: Convertir al movimiento político en algo más que una plataforma electoral, en un instrumento útil al ciudadano.

En Venezuela la situación institucional es mucho más precaria y el acceso al poder como medio para transformar nuestra realidad se hace cada día más remoto. Por eso decidimos hacer política pública desde otros espacios y, de la mano del profesor Ecarri, llevar a la práctica nuestra visión política: Así nació, hace poco más de cinco años, La Casa del Lápiz.

Desde ahí formamos ciudadanos democráticos, íntegros y productivos, comenzando con enseñarles un oficio para que no dependan de las dádivas del Estado y sean menos susceptibles a la manipulación politiquera de la miseria, porque cuando es el propio esfuerzo y trabajo lo que pone comida en la mesa, uno es verdaderamente libre. Conjuntamente, les enseñamos herramientas de liderazgo democrático, oratoria, motivación al logro y brindamos apoyo psicológico. Finalmente, les ayudamos a desarrollar las competencias personales para emprender su propio negocio. Es, querido profesor, la educación en acción transformando vidas, una educación con sentido útil y práctico, tal y como nos enseñó el Maestro Arturo Uslar Pietri.

Lo que le quiero decir con estas líneas es que, a pesar de los reveces y las dificultades, a pesar de lo largo y devanado que sea el camino, este es el momento para levantarse y marcar la diferencia. Es el momento para que las fuerzas de la educación en el continente se unan y generen nuevos espacios. Es el momento de la perseverancia, la acción disciplinada, la organización y la articulación. Dígalo más alto, querido profesor, dígalo con orgullo: Con educación se puede porque hoy, más que nunca, educación es solución.

Un fuerte abrazo desde esta ribera del Arauca

 

Juan Carlos Araujo S.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *